Enrique Dussel, David Hume y los Milagros
25/01/10 00:08 ยท Archivero: Ideas
Enrique Dussel desarrolla de forma muy interesante, incluso lúdica, la manera en que David Hume analiza el mundo posible de forma lógica del "estado de naturaleza". En ese dominio el cristianismo resulta abordado de una manera muy singular...
El presente fragmento de Dussel se encuentra en el Capítulo 3 "El Discurso Político en la Modernidad madura" > 9. La modernidad madura en el Reino Unido y Francia > 2. La filosofía política anglosajona. El método de "derivación" por imposibilidad: David Hume
El presente fragmento de Dussel se encuentra en el Capítulo 3 "El Discurso Político en la Modernidad madura" > 9. La modernidad madura en el Reino Unido y Francia > 2. La filosofía política anglosajona. El método de "derivación" por imposibilidad: David Hume
Hay muchos posibles. El primero que Hume analiza es el mundo posible (lógicamente) del “estado de naturaleza”:
El estado de naturaleza [...] ha de ser considerado como una mera ficción, análoga a la edad de oro que los poetas han inventado, con la única diferencia que la primera se describe como llena de guerra [Hobbes...], mientras que la última como la más encantadora condición que es posible (possibly) imaginar.
Política de la Liberación, historia mundial y crítica © Enrique Dussel. Editorial Trotta. Pág. 332
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El estado de naturaleza [...] ha de ser considerado como una mera ficción, análoga a la edad de oro que los poetas han inventado, con la única diferencia que la primera se describe como llena de guerra [Hobbes...], mientras que la última como la más encantadora condición que es posible (possibly) imaginar.
Uno de esos mundos posibles podría ser el de una sociedad sin principio de casualidad, donde por milagro pudieran producirse los bienes o la riqueza. El fundador del cristianismo fue tentado cuando se le propuso que “convirtiera las piedras en panes”. Si este “milagro” fuera empíricamente posible la tarea crítico-mesiánica de aquel profeta no sería necesaria, o mejor: sería imposible; porque venía a criticar a los ricos en favor de los pobres del mundo real (donde los milagros no son la estructura de dicha realidad). Si las piedras pudieran ser convertidas en panes habitualmente la economía desaparecería, porque la abundancia haría perder el sentido ético de la injusticia, y por ello de la crítica. En un mundo tal las pasiones no se opondrían y habría paz y seguridad. La avidez de bienes no tendría sentido, porque los habría con sólo desearlos. Pero ese mundo posible (lógicamente) es imposible (empíricamente). Era, metodológicamente, como el mundo del “paraíso terrenal antes del pecado de Adán y Eva”, a partir del cual razonaban los pensadores judíos, islámicos y cristianos primitivos. En el paraíso no había necesidad de propiedad ninguna. Por ello, los monjes no tenían propiedad para emular el “estado de perfección” y evitar las pasiones, motivos de conflicto en la comunidad.Es un mundo “posible” (lógicamente) en el que la justicia no es necesaria (en el caso del estado de naturaleza no es necesaria si no se desea vivir). En esa “encantadora condición” la propiedad no es necesaria. Pero tenemos memoria de que esos mundos no son empíricamente posibles, no son reales, nunca han sido objeto de la experiencia. La posibilidad de la no-propiedad en ese caso no prueba nada. Hume no es un escéptico, es un realista crítico con método dialéctico.
Política de la Liberación, historia mundial y crítica © Enrique Dussel. Editorial Trotta. Pág. 332
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